ARTE  Arte funerario militar
Uno de los elementos más llamativos de los registros arqueológicos que más llaman la atención del mundo
militar romano son las lápidas, con las que eran adornadas las tumbas de los soldados fallecidos.
La magnifica manufactura que presentan estos trabajos en piedra son realmente impresionantes. Dentro de los monumentos funerarios, se encuentran obituarios donde solo se refleja un texto grabado u otras donde además del texto, encontramos una referencia visual del difunto.
En cuanto a las lápidas que se han podido recuperar podemos decir, que en las de los legionarios aparecen imágenes portando las armas pero no la coraza, también aparecen descubiertos y sin portar el casco. Las lápidas de los caballeros suelen ser las más espectaculares, habiendo muchas variantes de un mismo cuadro general. Suelen estar representados en un plano central el difunto a caballo y arrollando a un enemigo. Sobre este tipo estándar, variantes con la inclusión de esclavos o libertos propiedad del difunto o variando la posición del difunto encontrándose pie a tierra caminando detrás de la montura.


A medida que se asciende en el escalafón en los rasgos superiores de las tropas legionarias, aparecen representaciones de militares totalmente equipadas.
Los marinos aparecen con sus compañeros legionarios sin la armadura corporal y con el mínimo armamento.
Otra presencia entre marinos y legionarios es el cinturón militar. Este elemento es realmente importante, ya que, es el elemento diferenciador por excelencia entre un civil y un militar que se encuentra fuera de servicio, estando muy presente en las imágenes funerarias. Los difuntos suelen estar representados con al armamento completo, en especial los arqueros, e incluso con enemigos y escenas de combate, siendo en este caso los miembros de la caballería los más destacados.


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ESCULTURA


Columna de trajano

La Columna de Trajano es un monumento conmemorativo erigido en Roma por orden del emperador Trajano. Se encuentra en el Foro de Trajano, cerca del Quirinal, al norte del Foro Romano. Concluida en el año 114, es una columna de 30 metros de altura recorrida por un bajorrelieve en espiral que conmemora las victorias de Trajano frente a los dacios.
La columna se compone de 18 enormes bloques de mármol de Carrara, cada uno de los cuales pesa aproximadamente 40 toneladas y tiene un diámetro de unos 4 metros. El friso escultórico completo mide unos 200 metros y da 23 veces la vuelta a la columna. En el interior de la misma, una escalera de caracol de 185 peldaños permite el acceso a una plataforma mirador en su parte superior.
Originalmente la columna estaba rematada con la estatua de un águila, y más tarde se colocó en su lugar una estatua del propio Trajano.

La siguiente inscripción se encuentra en el pedestal:
SENATVS·POPVLVSQVE·ROMANVS
IMP·CAESARI·DIVI·NERVAE·F·NERVAE
TRAIANO·AVG·GERM·DACICO·PONTIF
MAXIMO·TRIB·POT·XVII·IMP·VI·COS·VI·P·P·
AD·DECLARANDVM·QVANTAE·ALTITVDINIS
MONS·ET·LOCVS·TANT<...>IBVS·SIT·EGESTVS

Traducido:
«El y el pueblo romano, al emperador César Nerva Trajano Augusto Germánico Dácico, hijo del divino Nerva, pontífice máximo, tribuno por decimoséptima vez, emperador por sexta vez, cónsul por sexta vez, padre de la patria, para mostrar la altura que alcanzaban el monte y el lugar ahora destruídos para <obras> como ésta.»



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Arco del triunfo

Un arco de triunfo es un monumento construido para conmemorar una victoria militar, aunque en realidad se usó para festejar a un gobernante. Los primeros arcos de triunfo fueron levantados por los romanos en la Antigüedad y cada uno estaba dedicado a un general victorioso.

En su forma más simple, un arco de triunfo consiste en dos pilastras macizas unidas por un arco, rematadas por una superestructura plana o ático en la que puede estar una estatua o que luce inscripciones conmemorativas.

La tradición se remonta a la Antigua Roma y se relaciona con la costumbre del Senado de celebrar triunfos romanos. La mayor parte de los arcos de triunfo se erigieron durante el Imperio romano. En el siglo II los arcos se erigían para celebrar otros acontecimientos, como el arco de triunfo queda en Ancona, erigido por una ciudad agradecida para festejar las mejoras de Trajano en su bahía. Al llegar el siglo IV, treinta y seis arcos de triunfo pueden trazarse en Roma. Sólo quedan cinco en la actualidad.

Al principio eran muy simples, puertas de entrada a la ciudad temporales y simbólicas, construidas en ladrillo o piedra con un encabezamiento en arco semicircular y colgaba de ella trofeos con las armas capturadas. Arcos posteriores se construyeron con mármol de alta calidad, con un gran arco central en el medio, su techo tratado como una bóveda de cañón, y a veces dos arcos más pequeños, uno a cada lado, adornado con un completo orden arquitectónico, de columnas y entablamento, enriquecido con bajorrelieves simbólicos o narrativos y coronado con estatuas de bronce, a menudo una cuadriga.


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